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Jun, 2017

Derecha con ideas – El Líbero

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Columna de opinión de Julio Isamit sobre los desafíos de la centroderecha.

Como pocas veces en la historia reciente, la centroderecha chilena se encuentra ad portas de una elección presidencial que se prevé favorable. Hasta el momento contamos con una coalición unida, con diversos equipos programáticos preparando los distintos programas de gobierno y a pocas semanas de una elección primaria que resolverá qué proyecto nos representará en noviembre.

La importancia de los desafíos que enfrenta el país y la profundidad de los debates que tenemos exigen que la centroderecha presente proyectos políticos de largo plazo, con ideas claras y un impulso transformador. La mentalidad de largo plazo requiere preparar programas a cuatro y ocho años, pensando el país para las próximas décadas. Al mismo tiempo, el sector debe ser capaz de levantar una agenda política que mueva el eje del debate.

Sin ir más lejos, en 2006, cuando participé en la “Revolución de los Pingüinos” como dirigente del Instituto Nacional, fui testigo de cómo la izquierda estudiantil pretendió incluir en el petitorio de los jóvenes cosas tan disímiles como ajenas al quehacer educacional, tales como la modificación al sistema electoral, reformas al sistema previsional o la necesidad de una nueva Constitución. Hace once años algunas de estas ideas parecían extremas o incluso impopulares, pero después de casi una década de repetición constante muchas de esas propuestas son ya una realidad.

Frente a esto debemos preguntarnos, ¿cuáles son los temas o ideas que queremos que en cinco o diez años sean una realidad? ¿Cuáles son las transformaciones y el discurso que impulsaremos para disminuir la intervención del Estado y eliminar ministerios e instituciones que se han convertido en superfluas? ¿Cómo promoveremos una cultura laboral que atienda a la vida familiar de las personas? ¿Qué barreras eliminaremos para fomentar el emprendimiento, la innovación y la creación empresarial?

En segundo lugar, como nadie da lo que no tiene, para impulsar una agenda transformadora se requieren ideas claras. Urge avanzar en la argumentación de los principios que inspiran nuestro actuar. En ese sentido, es valioso el esfuerzo que realizan los centros de estudios afines a las ideas de la justicia y libertad, y el trabajo serio de varios profesores universitarios que desarrollan una importante contribución a la formación intelectual de jóvenes así como a la fundamentación de nuestros principios. Sin ir más lejos, mañana jueves se presentará el libro La mayoría de las ideas: De la retroexcavadora al Manifiesto republicano, que compila el aporte de varios políticos e intelectuales de nuestro sector, lo que hace una nueva contribución a la musculatura intelectual de la centroderecha.

Por último, nada más distante a la mantención del status quo que el necesario impulso transformador que vivifique las ideas que nos inspiran. Si nuestras propuestas carecen de esa vocación de cambio, si no nos hacemos cargo de los problemas que agobian a las familias chilenas en materia de seguridad, salud o educación, nuestra visión se convertirá en un proyecto estéril.

El espacio de las primarias nos da una posibilidad enorme para discutir sobre nuestras distintas visiones y contrastar propuestas de cara al Chile del futuro. Este es el momento para ahondar en los que nos une y discutir sobre lo que legítimamente pensamos distinto, en el marco de un trabajo en coalición serio y respetuoso.

Fuente: El Líbero.