Manifiesto

Nuestras ideas

Republicanos es una plataforma política para servir a Chile. Queremos rescatar lo mejor de nuestra historia y seguir el ejemplo de quienes dedicaron su vida a forjar un país libre y justo. Asumimos que el adecuado desarrollo de la democracia exige la participación activa de los ciudadanos en los destinos de la sociedad, y lo hacemos con la convicción de que somos parte de un país extraordinario, que ha tenido logros importantes, pero también tiene muchos desafíos por delante.

Valoramos la política como una actividad al servicio de las personas. Entendemos que el ejercicio de la autoridad solo se justifica como medio para crear condiciones que permitan a las personas su pleno desarrollo espiritual y material; buscar soluciones a los problemas sociales y colaborar con aquellos compatriotas que necesitan la ayuda de todos. Para nosotros la política solo tiene sentido como actividad para el bien común.

Pensamos que para involucrarse en el debate político se requiere explicitar abiertamente los principios que inspiran nuestro actuar. La claridad y el compromiso irrestricto con nuestros ideales son condiciones de la deliberación pública.

Asumimos como parte de nuestro compromiso la amistad cívica, esto es la firme voluntad de dialogar honestamente y trabajar con todas aquellas personas y agrupaciones políticas que participen de la vida pública de acuerdo a las instituciones democráticas y con respeto por el Estado de Derecho.

El republicanismo se nutre del aporte de la cultura cristiano-occidental, de las ideas de la libertad y justicia y los valores que formaron nuestra república.

De la cultura cristiano-occidental porque de ella tomamos nuestra concepción de persona, una antropología que reconoce su dimensión material y espiritual, su dignidad esencial y los bienes morales que le dan forma a la vida plena.

De las ideas de la libertad y justicia, en cuanto valoramos el aporte que éstas han realizado en la creación de instituciones que permiten manifestar de manera más clara la dignidad propia de cada ser humano, poniendo en su esfuerzo y en el de sus asociaciones la fuerza de progreso social.

De los valores que formaron nuestra república porque reconocemos como propios de nuestro ideario político los valores básicos de este legado y rescatamos el ejemplo de aquellos ciudadanos que dedicaron su vida a materializar estos principios para el progreso de Chile.

Republicanos hunde sus raíces en esta tradición y busca ser una concreción de ella, no pretendemos ser su intérprete exclusivo o su única autoridad; buscamos ser coherentes con ella para estar al servicio del país.

Centralidad de la persona humana. Nuestra visión de sociedad surge de una antropología que reconoce la especial dignidad que posee todo ser humano y la necesaria protección de sus derechos por parte de la comunidad. Somos firmes partidarios del derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural, y por ello ponemos como centro de nuestras preocupaciones todo esfuerzo para que las personas puedan desarrollar la mejor vida posible en un marco social de justicia, libertad y oportunidades.

Esta centralidad de la persona humana orienta nuestro ideario y cada uno de nuestros compromisos políticos.

Instituciones sociales fuertes: familia y sociedad civil. La familia es el espacio que los chilenos más valoran: es su mayor fuente de felicidad y la razón más importante de su esfuerzo y trabajo diario.

La familia cumple una función social insustituible, pues ahí nacen y se educan los niños, reciben el cuidado y apoyo imprescindibles para enriquecer la vida de un país.

En la actualidad esta institución enfrenta múltiples desafíos provenientes de la desintegración del núcleo familiar y la vulnerabilidad de sus miembros más indefensos. Frente a esto urge una agenda política que promueva y ayude a la familia; que fortalezca la institución del matrimonio, entre un hombre y una mujer; que involucre a los padres en la educación de sus hijos; que asegure el cumplimiento de las obligaciones básicas con los menores y ancianos. Los republicanos sabemos que la fortaleza de nuestro país depende de más familias fuertes.

Una sociedad civil dinámica. Los Republicanos creemos que la fuerza del desarrollo de Chile está en su sociedad civil. En el empuje creativo e innovador de las personas comunes y corrientes que, asociadas, le dan vida a nuestro país en todos los ámbitos de la vida social –educacional, empresarial, periodístico, comunal, artístico, agrícola, cultural, deportivo, profesional, etc.– Para nosotros el bien común es una tarea de todos, que solo se alcanza cuando las personas se comprometen activamente en las múltiples dimensiones de la vida común. En consecuencia entendemos el concepto de lo público como un espacio donde todos formamos parte, que resulta valioso por su contribución efectiva al bien común y no por su propiedad o administración, y en ningún caso limitado al ámbito estatal.

El principio político que le da operatividad al despliegue creativo de la sociedad civil y las personas es la subsidiariedad. Por este principio es deber del Estado colaborar con la sociedad civil y generar las condiciones para que ella sea agente del desarrollo. La sociedad civil fuerte es condición de una sociedad libre, donde las personas asumen responsablemente la tarea de contribuir al logro del bien común. Sin el ejercicio de esa libertad y responsabilidad no hay posibilidad de vida buena.

Economía del emprendimiento. En la sociedad contemporánea una dimensión esencial de la libertad civil se expresa en el campo económico. Actualmente en Chile bajos niveles de competencia en diversas industrias relevantes, la ignorancia persistente por parte del Estado de las difíciles condiciones de la pequeña y mediana empresa y una serie de escándalos por conductas empresariales abusivas han restado, con razón, legitimidad a la organización económica. Frente a ese desgaste, promovemos reemplazar estos defectos por las virtudes de una economía del emprendimiento.

Una economía del emprendimiento implica fortalecer aquellos cimientos del progreso que han permitido en las últimas décadas generar riqueza y superar progresivamente la pobreza como nunca antes se había logrado en la historia de Chile. Entre esos pilares resultan especialmente importantes la libre iniciativa económica y la protección rigurosa del derecho de propiedad. Al mismo tiempo, una economía del emprendimiento requiere centrar la atención en una regulación que asegure condiciones de libre competencia en los mercados: fortalezca a la pequeña y mediana empresa; genere incentivos a la innovación; flexibilice y mejore las condiciones del trabajo y castigue con rigor todo abuso a la libre competencia.

Los Republicanos promovemos una economía del emprendimiento porque queremos desconcentrar el poder económico y de esa manera multiplicar las oportunidades de emprender y generar progreso. Ese es el camino adecuado para que las personas puedan desplegar sus capacidades y alcanzar las mejores condiciones materiales de vida y acceso a mayores bienes culturales o educacionales para ellos y sus familias.

Una economía del emprendimiento rápidamente genera una sociedad de oportunidades, donde las personas puedan progresar en base a su trabajo y esfuerzo. Muchos chilenos hemos experimentado esa realidad de primera mano y eso es un aliciente para impulsar transformaciones que permitirán a más chilenos salir adelante por sus propios medios. En ese sentido, urge un alivio tributario que por un lado ponga los incentivos adecuados para el fomento del emprendimiento y a la innovación y por otro modernice y simplifique la tributación familiar, pues las familias chilenas saben mejor que los funcionarios estatales cómo y dónde destinar sus recursos.

Una sociedad de méritos y oportunidades. Es de justicia que las condiciones sociales permitan e incentiven que las personas y las familias progresen de acuerdo a su mérito y oportunidades. La dignidad de las personas exige que ellas sean las primeras responsables de su destino y cuenten con las condiciones que les permitan involucrarse activamente, como protagonistas y no como meros espectadores, en la vida pública. La política social debe tener siempre presente esta realidad: junto con la pobreza, es la dependencia del Estado la situación que más daña y perjudica a las personas.

Sin embargo, hay ciertas condiciones necesarias, exigidas por la justicia distributiva, sin las cuales la participación en la vida social se vuelve una ilusión para muchos y un privilegio de pocos. Es deber de la autoridad política, en virtud de la subsidiariedad y la solidaridad, facilitar esas condiciones sociales, cuando la sociedad civil no lo ha hecho. Al hacerlo el Estado no obtiene un derecho a conculcar la libertad de quienes reciben su ayuda, sino que su intervención debe estar siempre guiada por el principio de subsidiariedad, entregando a las personas una participación y protagonismo, dotándola de los medios necesarios para dejar de necesitar la ayuda estatal a la mayor brevedad posible.

Precisamente ha sido prescindir de la subsidiariedad lo que ha generado injustas segregaciones sociales. Así, hemos dejado a los más pobres en la periferia de las ciudades y configurado la asistencia del Estado de tal forma que, quienes reciben su ayuda no puedan acceder sino a las prestaciones estatales o bien acceder solo donde el gobernante de turno quiera financiar, como por desgracia se aprecia en materia de salud y educación.

Los Republicanos queremos transformar la política social para que quienes se ven justamente beneficiados por ella se incorporen y no se excluyan de la vida social. Los republicanos somos, a este respecto, firmes partidarios de la focalización del gasto público porque consideramos de justicia que los recursos estatales sean destinados preferentemente a quienes más lo necesitan. Son los más pobres, los que se encuentran en la vulnerabilidad, los que deben ser apoyados prioritariamente con los recursos que aportamos todos los chilenos.

Para esta sociedad de méritos y oportunidades es esencial una educación libre, justa y de calidad. Trabajaremos por un sistema educacional de excelencia que cuente con los recursos necesarios, que valore y apoye decididamente a sus profesores y donde sean las familias y los estudiantes, y no un burócrata del Ministerio, los protagonistas de su educación. En ese sentido valoramos el trabajo que miles de educadores desarrollan sosteniendo proyectos diversos o realizando clases en circunstancias adversas, contribuyendo en estos últimos años a tener distintos avances en materia de cobertura, generando una importante movilidad social y a un sistema educativo –general y superior- diverso y plural.

Un Estado justo: limites al poder político. Los Republicanos queremos transformar la forma en que entendemos la política y el Estado. Queremos promover los cambios institucionales que hagan que el Estado se ponga al servicio de las personas, que en vez de inmiscuirse en nuevos ámbitos de la vida social haga bien las tareas que tiene encomendadas. Un Estado justo y eficiente, que sirva a sus ciudadanos. Ese es el mejor camino para revalorizar la política.

Por eso, los Republicanos somos partidarios de desconcentrar el poder político y acercar la toma de decisiones a las comunidades locales. En esta transformación cumplen un papel fundamental las regiones y los municipios.

Las regiones, porque para desconcentrar el poder político es necesario generar numerosos polos de desarrollo fuera de Santiago, dotando a los gobiernos regionales de una verdadera autonomía presupuestaria e institucional. Al fortalecimiento de las autoridades regionales, como una forma eficiente de contrapeso a los órganos nacionales, se debe sumar el aprovechamiento local del capital humano, evitando la fuga de talento valioso hacia la capital. Un buen mecanismo para eso es el desarrollo de las universidades regionales, debidamente financiadas y con énfasis en los valores agregados de cada zona. Al mismo tiempo se requieren políticas públicas de largo plazo, que realmente reformen la relación de las regiones con la capital, generando el emprendimiento y empleo necesario que tendrán como consecuencia el desarrollo de la vida y cultura que cualquier ciudad completa requiere.

En segundo lugar, los municipios. Las comunas son el espacio común más cercano a los ciudadanos, donde ellos primero acuden y donde más fácilmente pueden involucrarse y solucionar los problemas que les afectan. Sin embargo, actualmente las municipalidades son los órganos administrativos con mayores índices de corrupción y los más débiles mecanismos de fiscalización y control. Por eso se necesita una mejor regulación de las municipalidades y la asignación de recursos suficientes para cumplir su importante misión.

Asimismo, creemos que la organización local es la que debiera responder y atender de primera mano los problemas y necesidades de los chilenos, además de generar los espacios de participación ciudadana, promoviendo las iniciativas individuales y colectivas para un desarrollo comunitario que dinamice la sociedad. Como Republicanos queremos empoderar esos espacios locales de toma de decisiones y dotarlos de las herramientas necesarias para atender primeramente estas urgencias y a su vez creando comunidad en torno a la propia identidad

Un Estado justo significa también una administración responsable de los recursos fiscales, no solo a través de la focalización del gasto público sino también en su uso eficiente, evitando gastos superfluos y la consideración del aparato estatal como un botín político. Por eso será necesario poner límite a la contratación de asesores y poner término al financiamiento público a operadores políticos, evaluar una disminución del número actual de ministerios, eliminar los servicios estatales cuyas funciones se superponen y generar una cultura de profesionalismo que debe caracterizar a los servidores públicos. La consideración de un Estado eficiente, surge precisamente por estar al servicio de las personas, teniendo presente el importante valor moral en la realización de un trabajo bien hecho.

La centralidad de la persona humana pone de manifiesto la importancia de un Estado de Derecho donde se respete la dignidad fundamental de cada ser humano y especialmente la igualdad ante la ley. En el último tiempo se ha extendido la imagen de una aplicación distinta de la justicia a ciudadanos comunes y a personas de mayores recursos o conexiones familiares. Esto choca con el principio de igualdad ante la ley, de igualdad de trato ante los Tribunales de Justicia y la aplicación de reglas que apliquen por igual a gobernantes y gobernados. Al mismo tiempo la demora en los procesos judiciales convierte en ilusoria la protección de los derechos de las personas, especialmente de aquellas con menos recursos. Por eso urge recuperar la confianza social en las instituciones de la República y dotar a estas de los mecanismos suficientes para garantizar una administración de justicia equitativa y eficiente para la mejor protección de las personas y de sus derechos.

Chile ha vivido años complejos y ha enfrentado dificultades y problemas de distinta índole. Esto, lejos de desanimarnos, debe ser un aliciente para comprometer nuestra participación social y política, activa y permanente, en los más diversos ámbitos de la sociedad. Numerosos factores contribuyen al clima de pesimismo que muchas veces se advierte en el país: el desprestigio de la política, el deterioro de la economía, la pérdida de liderazgo del país en la región, un estatismo creciente, amenazas contra la libertad de emprender, contra el derecho a la vida del que está por nacer, cuestionamiento de los fundamentos del progreso económico y social de Chile, políticas públicas discriminatorias, entre otros. Por ello es necesario asumir con valentía y decisión la tarea de servir a Chile desde la política, y luchar sistemáticamente para crear condiciones de libertad que faciliten el progreso económico y social del país, permitan avanzar con justicia y oportunidades para todos, y ponga al país nuevamente en la senda del desarrollo.

Los desafíos que tiene Chile en la actualidad son numerosos y en diversos ámbitos. Por mencionar solo algunos, hay mucho que hacer en materia de acceso a la salud pública, con oportunidad y calidad; es necesario considerar los cambios demográficos y económicos que permitan perfeccionar el sistema de pensiones; debemos tener ciudades más amables para los trabajadores y las familias; resulta urgente que la gente pueda vivir en paz y tranquilidad, sin la amenaza permanente de la delincuencia; es preciso el desarrollo integral de las regiones; poder tener una vivienda adecuada es un requisito indispensable para la vida en sociedad. En definitiva, una serie de asuntos que deben ser tratados y resueltos adecuadamente, para permitir que los chilenos vivamos mejor.

En esta tarea, los Republicanos asumiremos con orgullo y convicción nuestro lugar, trabajaremos intensamente y contribuiremos a que la justicia, la libertad y las oportunidades se transformen en una realidad para todos nuestros compatriotas.